Mis ojosláminas desechables de colores,
marrón,
verde,
azul.
De repente,
la cuenca vacía, escarlata.
Mi sonrisa desencajada,
frente al espejo.
La lengua suave sobre las encías.
El terremoto y las raíces temblando.
Los dientes en el suelo.
Mi vejiga remendada con celo azul,
palpitante en mis manos.
El charco en las baldosas.
La grapa abrazada al índice
y al corazón.
El grito mudo.
La bala certera,
la indolora.

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